Tu marca me suena

“Sé objetivo porque todo es relativo, exceptuando que estás vivo.” 

Javier Ibarra

Hace ya algunos meses tuve una extraña sensación. Sentí que, de una manera subliminal, una extraña marca se me metía por los ojos. Estaban dando el fútbol en un bar y de repente, bajo las gradas, leí: Gazprom.

Turn on the football, turn off the gas.

Turn on the football, turn off the gas.

Tuve una especie de reacción en cadena y fue entonces cuando me volví loquita. ¡Yo sabía quién era esa gente! Formaban parte de ese selecto club de amos y señores del universo que un día estudié en la universidad. Es más, queriendo indagar en mi memoria recordé que pasé semanas leyendo sobre las políticas de gas ruso. Mi memoria y mi inteligencia, que no son una maravilla, sacaron en conclusión, tres años después de aquel estudio, la siguiente afirmación:

Uy, esos eran de los malos”

Obviamente, no voy a hablar del fútbol y de sus patrocinadores de cuestionables conductas morales. Todos conocemos las violaciones de los Derechos Humanos en Qatar (que aparece en las camisetas del Barça) o de Emiratos Árabes (cuya aerolínea patrocina al Real Madrid). De lo que queremos hablar es de lo que no sabemos. O peor, de lo que sabemos y no recordamos. O peor aún, de lo que sabemos y queremos ignorar.

El ministro ucranio de Energía, Yuri Prodan, ha anunciado este lunes que el suministro de gas proporcionado por Gazprom ya ha sido cortado. “Si no se encuentra un compromiso relativamente rápido, esta situación podrá influir en el abastecimiento a Europa: la UE depende en un 30% de los suministros que vienen de Rusia y la mitad de estos pasa por territorio ucranio”, analizaba Rodrigo Fernández, corresponsal de El País en Rusia.

Para cuando esto ocurra, obviamente, nos habremos olvidado de que el mismo proveedor de gas que amenaza dejar Europa helada fue el mismo que gastó –e ingresó– grandes sumas de dinero en la Liga de Campeones Europea. Coherencia bendita.

Como persona –y como amante del fútbol quizás- no tienes la culpa de esto. Pero, al menos, ya lo sabes y puedes reflexionar un poco sobre lo que te entra por los ojos sin que te des cuenta. Si te sientes mal, siempre puedes ver esta maravillosa infografía para sentirte aún peor. Se trata de un pequeño análisis de las multinacionales más grandes del mundo, es decir, los gigantes que controlan todo nuestro universo. A lo mejor eres más avispado que yo y ya sabías que el conejo de Nesquik y el mismísimo Ralph Lauren trabajaban para la misma empresa. No digo que cada vez que te tomes ese maravilloso chocolate en polvo que se disuelve en leche fresquita recuerdes las disculpas de Ralph Lauren por fomentar imágenes de mujeres enfermizas, ni mucho menos, pero sí que al menos lo sepas, y, por qué no, te amargues tanto como me amargué yo.

Si con eso no es suficiente para que te de un respingo cada vez que veas el logo de Nestlé, Greenpeace nos quiso enseñar allá por el 2010,con con una buena dosis de terapia de shock, una de las denuncias a esta súper marca. Los ecologistas grabaron este vídeo del famoso: “Tómate un respiro, toma un Kit Kat”, donde un buen hombre, agobiado en la oficina, decide darse un descanso consumiendo esta deliciosa barrita. Cuando abre el envoltorio,sorpresa, el lugar de chocolate hay deditos de orangután: Una especie amenazada por la la destrucción de bosques tropicales a cargo de la empresa del conejito.

En este último caso, la visibilización del daño de la marca hizo que la multinacional se viera obligada a romper sus relaciones con uno de sus proveedores en Indonesa, responsable “directo” de este atrocidad. “Podemos”, dirían muchos simpatizantes de las coletas. Aunque, siendo realistas, esta sólo fue una pequeña derrota para Nestlé. Hoy en día, la marca sigue ganando millones y llenando nuestras neveras de cosas deliciosas llenas de conservantes, colorantes, edulcorantes y todo lo que puedas imaginar que acabe en “-antes”.

Tendremos muchas noticias de Gazprom cuando el verano se acabe, pero para entonces, ya se nos habrá olvidado todo esto, así que tómate un respiro, pon el fútbol y relájate con alguna chocolatina que tengas a mano. Delicioso.

Vacaciones en Ucrania

“Hoy se puede demostrar que, aunque la gente vea claramente que algo no es correcto, se mantendrá callada si la opinión publica (opiniones que se pueden mostrar en publico sin temor al aislamiento) y, por ello el consenso sobre lo que constituye el buen gusto y la opinión moralmente correcta, se manifiesta en contra”.    

E.Noelle-Neumann

Sebastopol,Crimea (Ucrania o Rusia en un futuro) / Reuters

Soldado ruso dando un placentero paseo en la base naval de Sebastopol,Crimea, Ucrania (Próximamente Rusia)/ REUTERS

En un mundo pre-apocalíptico donde el género de la Opinión lo inunda todo nos encontramos ante un fenómeno estremecedor: hay que posicionarse sobre un tema y el gentío no sabe a priori qué decir. Seamos sinceros: la vida es demasiado complicada como para leer más allá de una cita célebre compartida en Facebook. Porque, continuando con esta diarrea de sinceridad, Ucrania nos importa una mierda pero es trending topic en bares y en redes, por lo tanto, hay que opinar. En un alarde de dialéctica puedes darle un giro a la conversación y cambiar de tema para hablar de tus vacaciones durante la segunda quincena de agosto. Vamos, aún estás a tiempo y, si se reserva ahora, sale baratísimo.

Luego ahí estás tú, en ese momento en el que, tras pinchar una aceituna, te dispones comenzar el speech que te corresponde en un bar cualquiera. Tú, que sabías que este momento te iba a llegar, esta mañana, mientras te lavabas la cara, te has formulado alguna de las siguientes preguntas:

Hola, soy una persona de izquierdas, ¿a quién apoyo?”

Hola, soy una persona de derechas, ¿a quién defiendo?”

Hola, soy una persona de centro. No me pregunto nada, esto es un error del sistema.”

Hola, voy a leer sobre lo que está pasando, a ver si me entero de la situación y digo algo con propiedad que me saque del paso.”

Te preguntes lo que te preguntes has de saber que lo que primero que te enseñan en cualquier asignatura relacionada con la política es que los conflictos hay que tratarlos siempre desde el punto de vista de la economía y de la legalidad internacional. No puede aplicarse la moral ni la dicotomía “bueno/malo” como análisis de algo que está ocurriendo o que ha ocurrido ya. Para entender lo que pasa en Ucrania hay que saber, entre otras tantísimas cosas, que Europa depende en gran parte del gas ruso y, por ello, implicarse de manera activa, es decir, más allá de las sanciones simbólicas, no es viable desde el punto de vista económico. Putin ya hizo tiritar a Europa cortando los suministros de gas a nada más y nada menos que 18 países europeos el pasado 2009. La Unión Europea es la región del mundo con un mayor nivel de dependencia exterior y ¿qué pasa cuando dependes de algo para sobrevivir? Pues que no puedes morder la mano de quién te da de comer –de quien te calienta en este caso–. Pero, españoles, no os preocupéis, que nuestro gas es norteafricano y él entra libremente sin saltar ninguna valla, por lo tanto, a nosotros este tema del gas no nos afecta y podemos encender tranquilamente el radiador sin pensar en Crimea e imaginarnos al solecito, tranquilos, en la costa valenciana.

En este conflicto tampoco es legal aún una intervención extranjera. Podemos tomar como referencia los capítulos VI y VII de la Carta de las Naciones Unidas, donde a lo largo de decenas de bellos artículos se ensalza el llamado Arreglo pacífico de las Controversias. En todos los casos la intervención militar de los miembros es el último recurso y siempre amparándose en la ley de legítima defensa ante un ataque militar. Aquí podemos parar un segundo y nuestro yo puede plantearse: “Pero si yo he visto que los rusos se han introducido militarmente en Crimea, en ese caso los ucranianos tienen derecho a defenderse y los demás estados demócratas podríamos acudir en su ayuda raudos y veloces y hacer de este mundo un lugar mejor” (léase imaginando de fondo el éxito de  Michel Jackson We are the world ).

Pues no. No es tan sencillo. En Crimea hay más rusos que alemanes en Menorca (¿has mirado ya los hoteles en la isla para agosto?, a lo mejor hay alguna ganga). La autonomía ucraniana además posee una base naval que debe de ser preciosa en esta época del año y que forma parte de las piezas clave en la geopolítica rusa. Allí, legalmente, los rusos pueden acampar a sus anchas hasta el 2042, por lo tanto, Ucrania está sola. Ningún país va a hacer absolutamente nada por solucionar el conflicto. Todos van a “mediar” y Rusia hará lo que le venga mejor económica y estratégicamente hablando, como lo hacen los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Inglaterra, Francia, China y EEUU), que parece que se nos olvida que éstos últimos invaden a sus anchas países sin ningún problema (y no quiero señalar a nadie, Obama me libre).

Seguro que en este punto ya te has arrepentido de intentar formar una opinión sobre un tema tan complejo. Vamos, cierra los ojos y planea tus vacaciones de ensueño, aunque quizás ya sea demasiado tarde y te las estés imaginando en Ucrania.