Pina: Bailando al borde del Abismo

Lo bello es el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar

Rainer Maria RILKE

No, there was no hurricane that swept across the stage,
there were just … people performing
who moved differently then I knew
and who moved me as I had never been moved before.
After only a few moments I had a lump in my throat,
and after a few minutes of unbelieving amazement
I simply let go of my feelings
and cried unrestrainedly.
This had never happened to me before…
maybe in life, sometimes in the cinema,
but not when watching a rehearsed production,
let alone choreography.
This was not theatre, nor pantomime,
nor ballet and not at all opera.
Pina is, as you know,
the creator of a new art.

Wim WENDERS

Portada Pina

A principios del siglo XX, en un mundo sin Dios (Nietszche ya se había encargado de aniquilarlo años antes) el arte expresionista surgió como respuesta a una nueva necesidad que se centraba en el individuo que, desamparado, se sabía en un mundo que no terminaba de crearle un sitio. La danza no se mantuvo al margen de estas corrientes y de estas necesidades por lo que superó las exigencias métricas, espaciales y musicales tradicionales, sobre todo a raíz del trabajo del húngaro  Rudolf von Laban (1879-1958).

Se trata de una cuestión de lenguajes: el lenguaje heredado de los padres, de la industrialización y del progreso había demostrado no ser capaz de dar cabida a ciertos aspectos del ser humano que de repente se hacían patentes en todos los niveles de la realidad.

En este caldo de cultivo nace Phillippina Bausch (1940), Pina, que da nombre a la película de Win Wenders que ha motivado estas líneas y de la que os dejo el tráiler. Pina y su primer maestro, Kurt Joos, suponen una continuidad de este modo de pensar y de crear dentro de la danza de la segunda mitad del siglo XX. A través de la obra de Pina tenemos acceso a un lenguaje del cuerpo que da respuesta a la necesidad del artista de mostrar una realidad humana plural, letal y a la vez tremendamente bella.

El proceso creativo cambia. Ya no nos encontramos ante un espectáculo que surge “de un principio hacia un final, sino del interior hacia el exterior”*. Pina planteaba preguntas a sus bailarines y a partir de sus respuestas construye una coreografía. La película de Win Wenders muestra a los bailarines no sólo ejecutando dichas coreografías sino también hablando sobre el silencio de Bausch y sobre su inmensa capacidad de escucha. Nadie podía sino ella haber aglutinado tantas experiencias y respuestas tan íntimas y variadas como lo hizo.

Aunque la danza era su principal elemento de expresión no se limita a esto. Creo que cualquier intento de etiquetar su trabajo es fallido porque en su búsqueda de una expresión auténtica supera las categorías artísticas para crear un todo que alcanza al espectador directamente, sin mediación de ningún tipo.

El cuerpo del bailarín se convierte en una brocha que dibuja un escenario ilimitado, multidimensional y sorprendente. Pinceladas fluidas a veces, otras contritas o espasmódicas desafiando el cómo ha sido entendido el mundo y su estética. Este cuerpo se muestra sin represiones, muestra su fragilidad de forma siniestra (Unheimlich en el sentido kantiano), y sólo a través de ella accede a la grandeza y la belleza de lo humano.

En el proceso de despojarse de sus vestiduras y de sus parapetos, de su carga cultural, de sus construcciones mentales y sus ideas preconcebidas se accede a un lenguaje emocional, profundamente visceral e incapaz de dejarte indiferente.

Así es como se ve a Pina y a su obra: una mujer nervuda que baila al borde de un abismo. Siempre diminuta y frágil, a punto de quebrarse, a punto de caer pero nunca cayendo. Jugando con el vértigo del hombre, con su terrible tendencia a dejarse llevar por su propia miseria. Sólo después de aceptar esta realidad  puede hacer algo hermoso, cautivador, como también es el hombre sin necesidad de crear una contradicción.

______

*Ortiz de Gondra, B. (1991). Pina Bausch. B, ADE teatro: Revista de la Asociación de Directores de Escena de España, Nº 21,  1991, pg. 29.

Anuncios