Instrucciones para abandonar una casa

1. En primer lugar despreocúpese,  las casas no son como las personas: te echarán de menos pero no habrá rencor.

2. Una vez que tengamos por seguro que la “casa” es sin duda un “hogar” no disimule su apego a ella: el Hogar lo ha visto en sus peores gastroenteritis e incluso babeando mientras duerme, no puede engañarle ni engañarse a sí mismo.

3. Provéase de cajas de cartón de distintos tamaños y calidades. Para este punto se recomienda acudir a polígonos industriales. Se recomienda también no ser especialmente metódico a la hora de ordenar sus cosas en las cajas. El espíritu del hogar le ayudara a mantener el grado de orden (o desorden) intrínseco a ella

4. Encuentre casualmente ceras de colores y dibuje cuidadosamente la silueta de cada uno de los objetos que descuelgue de la pared. No lo hace por usted, lo hace para evitar que la casa se sienta desnuda.

5. Invite a sus amigos a embalar cosas y desmontar muebles. En este punto es conveniente surtir a dichos voluntarios de bebidas frescas como cervezas y vasos de agua. Provéales también de otras viandas sólidas. Asegúrese de que la carga calórica de dichos alimentos es elevada: el gasto energético de una mudanza a contrarreloj es incalculable. Se recomienda también no embalar los utensilios de cocina hasta el final de la mudanza con el objetivo de facilitar la ingesta de dichas bebidas. Aconsejamos también no ser especialmente quisquilloso con el tipo de amigos a los que se invita: todos pueden ayudar, de hecho ciertas prestigiosas Facultades de Sociología y Psicología avalan la terapia “mudanzística” como método para fortalecer amistades (otras Universidades igual de prestigiosas defiende que las mudanzas desunen a las familias).

6. Encuentre un bono de metro de hace cinco años con viajes disponibles y guárdelo para certificar su validez actual (asómbrese de la exagerada subida del transporte en ese período de tiempo). Certifique dicha validez con cualquier amigo implicado en la mudanza y esconda posteriormente el billete detrás del cabecero de su cama en su nueva casa (si es que tiene la fortuna de conservar su cabecero, o su cama, o “tiene” una casa nueva).

7. Fotografíe los frescos con que adornó las habitaciones. Desprestigie a Miguel Ángel, enorgullézcase exageradamente de su obra.

8. Haga una llamada al extranjero y comuníquese con el Sacerdote que entronizó la figura de esa Virgen en su casa ¿puede llevarse la Virgen de allí o debe quedarse y vivir lejos de la Familia? Introduzca la figura de la Virgen en una caja e indique que su contenido es “delicado”

9. Desmonte los muebles y olvidé rápidamente el proceso. El montaje posterior se convertirá así en una emocionante aventura.

10. No pierda el sentido del humor. Si se ve en la obligación de embalarlo, déjelo para las últimas cajas.

11. Durante el proceso no duerma en la casa si es alérgico.

12. No embale en primer lugar sus zapatos, los necesitará para andar por la calle.

13. Mantenga informadas a sus amistades de cada detalle: quienes no hayan podido asistir a la fiesta, agradecerán la molestia y convertirán las pequeñas tragedias en grandes bendiciones.

14. Olvide la posibilidad de contratar un servicio de mudanzas, Y si no queda más remedio que hacerlo, asegúrese de que el jefe se llama João y que no habla su idioma. Asegúrese también de que para facilitar la comunicación él no hablará más despacio ni escuchará con más atención, tan sólo debe hablar más alto. Detalles como este ayudarán a aumentar el nivel de estrés, surrealismo y congoja de la situación. Por ello le remito de nuevo al punto 10.

15. Mienta a sus vecinos sobre lo que está ocurriendo. Procure no sostener con ninguno de los vecinos la misma mentira ni se ponga de acuerdo con el resto de cómplices sobre qué van a decir. Debemos ser creativos y salvar las implicaciones sociales de la situación y de nuestras mentiras con soltura y naturalidad.

16. Haga esfuerzos físicos innecesarios. Las molestias durarán unos días más que la mudanza y así no le parecerá que todo ha sido un sueño.

17. No olvide llevar el felpudo.

18. No olvide olvidar la televisión

19. No olvide olvidar la plancha

20. Elija una habitación donde dejar todas las cosas que decidan olvidar.

21. Ordene las perchas por colores y olvídelas también.

22. En la medida de lo posible pierda todos los clavos, tornillos y arandelas necesarios para el posterior montaje de los muebles.

23. Despídase de cada uno de los rincones emblemáticos del Hogar. Adjunto ejemplos:

-¡Adiós ventana desde la cual “x” amigo de la familia escupió a la cabeza de la vecina de abajo en la fiesta de inauguración de la casa estrenando así una convivencia vecinal precaria!

-¡Adiós terraza minúscula donde cabíamos trece amigos!

-¡Adiós cocina que quemé accidentalmente!

-¡Adiós recibidor donde la hermana pequeña se abrió una brecha enorme!

-¡Adiós habitación que compartí con mi hermana durante años!

-¡Adiós habitación donde supe por primera vez que estaba enamorada!

-¡Adiós habitación donde estudié Selectividad!

-¡Adiós terraza donde descubrí mi amor por las plantas!

-¡Adiós paisaje serrano que me deslumbraba cada mañana!

-¡Adiós salón donde sacamos las fotos de la boda de mi hermana!

-¡Adiós pasillo que mi hermano escalaba!

24. Olvide una maceta en una ventana que dé a la calle (preferiblemente donde haya plantada una cebolla en flor).

25.Visite con regularidad su antigua calle y pronuncie con una nostalgia afectuosa  y alegre la siguiente frase “yo una vez viví allí”. Compruebe que la maceta continúa en la ventana y que las persianas no se han movido. Repita esta acción durante meses.

26. Recuerde el sutil lenguaje de la mudanza: “voy por cinta de embalar” suele traducirse con bastante éxito por “me tenéis hasta el moño”.

27. No se preocupe si ciertos objetos insisten en salirse de su caja. Sucesos como este deben llevarle a un proceso reflexivo: ¿Es realmente necesario el objeto? ¿Querrá la casa que ese objeto en concreto le haga compañía? Abra su corazón y deshágase del apego. Mudarse es desnudar el alma y priorizar conceptos. Sea valiente.

28. Discutan acaloradamente acerca del peso aproximado del piano.

29. No indique con precisión el contenido de los paquetes (para esto será muy útil guardar en primer lugar el rotulador destinado a marcar las cajas).

30. Procure trabajar cuando cambien la cerradura de la puerta de entrada. Recuerde que no le darán una copia de la llave.

31. Agradezca la ausencia de policías y banqueros.

32. Descubra (meses después) que la casa, su hogar, será el nuevo hogar de uno de sus compañeros de trabajo. Piense que si usted hubiera tenido que pagar lo mismo que ha pagado él, aquí no habría pasado nada. Relájese. Ella será un buen hogar para otro. Hágale un guiño cuando pase bajo su balcón.

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Pina: Bailando al borde del Abismo

Lo bello es el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar

Rainer Maria RILKE

No, there was no hurricane that swept across the stage,
there were just … people performing
who moved differently then I knew
and who moved me as I had never been moved before.
After only a few moments I had a lump in my throat,
and after a few minutes of unbelieving amazement
I simply let go of my feelings
and cried unrestrainedly.
This had never happened to me before…
maybe in life, sometimes in the cinema,
but not when watching a rehearsed production,
let alone choreography.
This was not theatre, nor pantomime,
nor ballet and not at all opera.
Pina is, as you know,
the creator of a new art.

Wim WENDERS

Portada Pina

A principios del siglo XX, en un mundo sin Dios (Nietszche ya se había encargado de aniquilarlo años antes) el arte expresionista surgió como respuesta a una nueva necesidad que se centraba en el individuo que, desamparado, se sabía en un mundo que no terminaba de crearle un sitio. La danza no se mantuvo al margen de estas corrientes y de estas necesidades por lo que superó las exigencias métricas, espaciales y musicales tradicionales, sobre todo a raíz del trabajo del húngaro  Rudolf von Laban (1879-1958).

Se trata de una cuestión de lenguajes: el lenguaje heredado de los padres, de la industrialización y del progreso había demostrado no ser capaz de dar cabida a ciertos aspectos del ser humano que de repente se hacían patentes en todos los niveles de la realidad.

En este caldo de cultivo nace Phillippina Bausch (1940), Pina, que da nombre a la película de Win Wenders que ha motivado estas líneas y de la que os dejo el tráiler. Pina y su primer maestro, Kurt Joos, suponen una continuidad de este modo de pensar y de crear dentro de la danza de la segunda mitad del siglo XX. A través de la obra de Pina tenemos acceso a un lenguaje del cuerpo que da respuesta a la necesidad del artista de mostrar una realidad humana plural, letal y a la vez tremendamente bella.

El proceso creativo cambia. Ya no nos encontramos ante un espectáculo que surge “de un principio hacia un final, sino del interior hacia el exterior”*. Pina planteaba preguntas a sus bailarines y a partir de sus respuestas construye una coreografía. La película de Win Wenders muestra a los bailarines no sólo ejecutando dichas coreografías sino también hablando sobre el silencio de Bausch y sobre su inmensa capacidad de escucha. Nadie podía sino ella haber aglutinado tantas experiencias y respuestas tan íntimas y variadas como lo hizo.

Aunque la danza era su principal elemento de expresión no se limita a esto. Creo que cualquier intento de etiquetar su trabajo es fallido porque en su búsqueda de una expresión auténtica supera las categorías artísticas para crear un todo que alcanza al espectador directamente, sin mediación de ningún tipo.

El cuerpo del bailarín se convierte en una brocha que dibuja un escenario ilimitado, multidimensional y sorprendente. Pinceladas fluidas a veces, otras contritas o espasmódicas desafiando el cómo ha sido entendido el mundo y su estética. Este cuerpo se muestra sin represiones, muestra su fragilidad de forma siniestra (Unheimlich en el sentido kantiano), y sólo a través de ella accede a la grandeza y la belleza de lo humano.

En el proceso de despojarse de sus vestiduras y de sus parapetos, de su carga cultural, de sus construcciones mentales y sus ideas preconcebidas se accede a un lenguaje emocional, profundamente visceral e incapaz de dejarte indiferente.

Así es como se ve a Pina y a su obra: una mujer nervuda que baila al borde de un abismo. Siempre diminuta y frágil, a punto de quebrarse, a punto de caer pero nunca cayendo. Jugando con el vértigo del hombre, con su terrible tendencia a dejarse llevar por su propia miseria. Sólo después de aceptar esta realidad  puede hacer algo hermoso, cautivador, como también es el hombre sin necesidad de crear una contradicción.

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*Ortiz de Gondra, B. (1991). Pina Bausch. B, ADE teatro: Revista de la Asociación de Directores de Escena de España, Nº 21,  1991, pg. 29.