¿Volverán las golondrinas?

Hirundo rustica

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala en sus cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
Esas… ¡no volverán!

 Gustavo Adolfo Bécquer

La llegada de las golondrinas es una de las cosas que anuncian el comienzo de la estación más bonita de todas. Cada año estas aves viajan miles de kilómetros desde África para llegar a nuestras calurosas tierras en busca de un alojamiento con pensión completa. Pero cada vez es más difícil para ellas encontrar una estancia, como se puede comprobar con los datos que avalan que están sufriendo el descenso del 30% de su población. Y por ello, SEO/Birdlife (Sociedad Española de Ornitología) ha concedido a la golondrina (Hirundo rustica) el título de ave del año 2014. Porque si te toca ser el ave del año es que estás en apuros, ya que este galardón es una advertencia a la población y a las autoridades de que dicha especie está sufriendo grandes peligros, siendo necesaria la protección de sus poblaciones y de su entorno.

Este ave grácil y de color azul metálico es una especie que siempre ha estado muy ligada al hombre ya que principalmente habita en ambientes rústicos, ligados al pastoreo extensivo. En los edificios que podemos observar en paisajes agrarios y minoritariamente en las ciudades, las golondrinas construyen sus nidos de barro y sin alejarse grandes distancias se desplazan con su vuelo acrobático para capturar insectos, de los cuales se alimentan. Viajan 3.500 km en 30 días para pasar la primavera y el verano en nuestra península e islas y luego retornan a África, aunque algunas de ellas, las más vagas y resistentes al frío, se quedan en nuestra península a pasar el invierno.

Nido de golondrina

La situación de esta especie en la última década es preocupante, ya que se estima que la población se ha reducido en 10 millones de ejemplares. Este declive es aún mayor en Europa, donde la población ha descendido un 35%. La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) ha asignado a la golondrina la categoría de amenaza vulnerable, la misma que ya presentan la cigüeña negra y el buitre negro.

¿A qué se debe esta situación? El problema de las golondrinas es el fiel reflejo del deterioro de nuestros paisajes. Uno de sus principales problemas es el abandono rural, que ha ocasionado que sus lugares de nidificación sean destruidos o deteriorados. Además, el uso masivo de insecticidas y demás agentes químicos en el campo eliminan su principal fuente de alimento, los insectos, disminuyendo así su capacidad reproductora. En las ciudades las golondrinas tienen dificultades para habitar, debido a la falta de lugares propicios para nidificar en los edificios modernos, a lo que se le suma la escasez de materiales para su construcción, principalmente barro. Es importante reseñar que la destrucción de sus nidos en periodo reproductor es una infracción administrativa; no obstante, la persecución directa por parte del hombre también es uno de sus problemas.

En las manos de cada uno de nosotros y en las de la administración está el hecho de que las golondrinas vuelvan cada primavera. Es importante conservar los nidos existentes, ya que las golondrinas vuelven cada año al mismo lugar, incluso reconstruyen el nido si se encuentra deteriorado, lo que hace disminuir su esfuerzo a la hora de la reproducción. También es importante conservar aleros y superficies resguardadas donde las nuevas parejas de golondrinas puedan construir su nidito de amor, incluso podemos ponerles la cama, colocando cajas nido en el interior de edificios, establos, naves, garajes… con acceso permanente desde el exterior. Es muy bonito tener una pareja de golondrinas a la que poder observar en cualquier ocasión (como la que veréis al final de estas líneas), pero si no contamos con un espacio adecuado para ello, pongámosle fácil la construcción de los nidos, habilitando pequeños barrizales en parques, favoreciendo de esta manera también al avión común. Y por último y quizá más importante, la concienciación a las personas y la educación ambiental es fundamental para que nuestros paisajes no se sigan deteriorando. Y cumpliendo la última premisa con este artículo, ya he aportado mi granito de arena para que las golondrinas nos sigan alegrando con su llegada cada primavera, ¿qué harás tú?

 

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