Grândola: crónica de un 25 de abril de hace 40 años (II)

25abril1974

Viene de Grândola: crónica de un 25 de abril de hace 40 años (I)

El ambiente de la calle iba adquiriendo un tono festivo. La zona del Carmo comenzaba a llenarse de una masa impresionante de personas, en buena parte jóvenes estudiantes, a pesar de que por Radio Clube Portugués no se dejaba de repetir que la gente se quedara en sus domicilios. Así empezó la confraternización entre civiles y militares que caracterizaría la escena lisboeta de los días posteriores. El ambiente era cada vez más alegre, sobre todo a partir de las tres de la tarde, cuando se recibió la noticia de que la Guardia Nacional Republicana se rendía, disolviéndose así el temor de una intervención por su parte.

Mientras tanto, las negociaciones para la rendición del jefe de Gobierno estaban ya muy adelantadas. A las cuatro y cinco de la tarde llegó al Cuartel do Carmo el Secretario del Estado, Pedro Feytor Pinto, con su secretario particular. Tras pedir que les dejaran hablar con el comandante de las tropas que cercaban el Cuartel General de la Guardia Nacional Republicana, Feytor Pinto fue conducido ante el capitán Salgueiro Maia. Habló en primer lugar con el ministro del Interior y con el propio Caetano. El jefe del Gobierno pidió a Feytor Pinto que comunicara al general Spínola que estaba dispuesto a entregarle el poder “para evitar que el poder se le cayera en la calle”. De ahí, Feytor partió hacia el domicilio de Spínola para trasmitirle la intención de Caetano, quien le llamó por teléfono justo en ese momento para contárselo personalmente. Feytor volvió al Carmo y sugirió al oficial de más alta graduación que había, un capitán, que se desplazara al cuartel de Ingenieros 1, en donde podría hablar con los jefes del Movimiento de las Fuerzas Armadas.

Spínola llegó al Cuartel do Carmo a las seis de la tarde, y fue entonces cuando el presidente del Gobierno le hizo entrega del poder. Más o menos a la misma hora, se produjo el incidente en el que un hombre reconocido como agente de la DGS/PIDE (la policía política) fue casi linchado por los estudiantes que lo descubrieron. Fue Salgueiro Maia quien intervino, evitando así que el funcionario muriera a golpes.

De la caída del Cuartel do Carmo informó Radio Clube Portugués mediante un comunicado del Movimiento de las Fuerzas Armadas, que se transmitió a las 18:20 horas. Mientras tanto, el pueblo empezó a pedir que Spínola saliera al balcón a saludar, lo que este no hizo por miedo a que hubiera algún francotirador escondido. No fue hasta las siete de la tarde, a consecuencia de un chaparrón, cuando se dispersó la muchedumbre que estaba en la plaza.

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A las siete y veinticinco, el blindado Bula salía del interior del cuartel llevando en su interior a Marcelo Caetano, Moreira Baptista, Rui Patricio y Silva Pinto, ministros de su gobierno, acompañados por el propio Spínola. El destino del convoy era el cuartel del Regimiento de Ingenieros 1, el puesto de mando del Movimiento de las Fuerzas Armadas. Llegaron cerca de las ocho. Tras quedar detenidos esos altos funcionarios en una dependencia del cuartel, el general Spínola se reunió con los oficiales que habían dirigido el pronunciamiento, entre los que se encontraban el teniente Almeida Bruno y el comandante Monje, ambos recién liberados del fuerte de Trafaria, donde estaban detenidos por haber sido dos de los líderes del levantamiento fallido del 16 de marzo en Caldas de Rainha.

Pasadas las 20:00 se produjo el único acontecimiento triste del día: unos pocos agentes de la PIDE, en un intento desesperado de resistir y de sofocar la revuelta, dispararon a matar contra la población civil que seguía en la praça do Carmo, ocasionando cuatro muertes, el único derramamiento de sangre de toda la jornada.

Cerca de la una y media de la madrugada, Radiotelevisão Portuguesa informaba de la composición de la Junta de Salvación Nacional: António Alba Rosa Coutinho, José Baptista Pinheiro Azevedo, Franciso da Costa Gomes, Antonio de Spínola, Jaime Silveiro Marques, Carlos Galvao de Melo y Manuel Diego Neto. Inmediatamente después de ofrecida esta información, el general Spínola leía el primer comunicado de la Junta de Salvación Nacional en el que se adelantaban los principales objetivos del movimiento militar.

A las 7:40 del día 26, partían el expresidente de la República, Marcelo Caetano y los exministros Silva Cunha, Americo Thomas y Moreira Baptista. El avión levantó el vuelo a las islas Madeira, donde permanecerían en situación de residencia vigilada.

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La primeras noticias sobre el golpe de estado portugués llegaron muy tarde a los periódicos españoles. Eran ya bastante más de las ocho de la mañana cuando recibimos en la redacción de Tele/eXpres el primer telegrama de la agencia EFE, basado en uno de la portuguesa ANI. La noticia de EFE se refugiaba en la de ANI, como si quisiera justificar la difícilmente justificable tardanza en la transmisión de los primeros datos.

¿Y por qué los claveles? En un momento dado un soldado se acercó a una florista llamada Celeste Caeiro, cargada de claveles, y le pidió un cigarro. Ella no fumaba, pero por darle algo, por tener un detalle con los soldados que tanto estaban haciendo por todos, le regaló un clavel rojo. El soldado lo cogió y metió el tallo en el cañón de su fusil. Y entonces todos los civiles empezaron a comprar claveles que regalarles a los soldados.

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