De don a talento

Un talento, según la RAE, es “una persona inteligente o apta para determinada ocupación”. En realidad, el talento no es algo tan simple. Algunos autores lo definen como un atributo extremadamente complejo, genéticamente determinado y sujeto a las condiciones del medio ambiente. Pero, ¿está el talento realmente en los genes o está condicionado por el medio? En esta entrada intentaré desvelar el misterio del complejo mundo del talento.

Gagné, psicólogo especializado en la alta capacidad, dice que el talento es un recurso raro, en el sentido de que está presente en unos pocos individuos, y que no debe ser pasado por alto, ya que mantiene y hace que avance la sociedad. Aquellas personas con talento marcan la diferencia en diversos campos: el académico, el del lenguaje, las ciencias, las artes, los deportes, la tecnología o los negocios. Cabe destacar que el concepto de talento no debe ser asociado con el elitismo, ya que se puede desarrollar en casi cualquier área de la actividad humana, incluso en algunas ilegales, como puede ser el caso de los piratas informáticos.

El talento, en cierta medida, se puede comparar a lo conocido como “duende” cuando hablamos de flamenco, ya sea cante, toque o danza. Lorca, en su Teoría y juego del duende, convierte el talento en duende y nos pone algunos ejemplos:

Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Sólo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.

Para Lorca el duende o talento no era algo que se pudiera enseñar o adquirir con el tiempo, sino que es algo innato, que se encuentra en las entrañas de los artistas. Pues bien, veremos que no estaba del todo en lo cierto. El duende se traduce en don, que puede ser desarrollado en un talento. Para entenderlo mejor, veamos estas definiciones de Gagné:

Dotación: Posesión y uso de capacidades naturales destacadas, llamadas aptitudes, en al menos un área. Se refiere a una superioridad intelectual y otros aspectos de la personalidad, combinados en una magnitud suficiente como para diferenciar a los sujetos de la mayoría de sus iguales.

Talento: Dominio destacado de capacidades sistemáticamente desarrolladas, llamadas competencias (conocimientos y destrezas), en al menos un área de actividad humana. Suele aplicarse a la aptitud especializada en determinadas áreas de actividad en un campo específico, sin que necesariamente aparezca a una edad temprana.

Esto quiere decir que lo que se posee de forma innata es una dotación, la cual es requisito para que se pueda llegar a dar el talento, que se ejecuta y manifiesta en un ámbito, ya sea en las artes, las ciencias o el deporte. El desarrollo del talento consiste en la transformación de los dones en talentos. De esta manera las capacidades naturales actúan como materia prima del talento, por lo que se deduce que el talento necesariamente implica la presencia de aptitudes por encima de la media. Por tanto, uno no puede ser talentoso sin estar antes dotado de estas habilidades. Esta relación no se da en ambas direcciones, ya que una persona con alta capacidad puede que no llegue a transformar nunca sus dones en talento.

En el proceso de desarrollo del talento las habilidades naturales van emergiendo progresivamente hasta convertirse en destrezas bien entrenadas y sistemáticamente desarrolladas. Así, este proceso comienza tan pronto como un individuo de cualquier edad empieza el aprendizaje y practica las aptitudes propias de un campo, y en él, como si se tratara de una reacción química, influyen dos tipos de catalizadores:

  • Intrapersonales: Divididos en factores físicos y psicológicos, todos ellos parcialmente influidos por la herencia genética. Aquí se incluyen aspectos tan básicos como la propia personalidad (temperamento, autoestima, etc), la capacidad de autogestión y la fuerza de voluntad o motivación. También entran en juego características físicas tales como la salud, la capacidad de cognición o la coordinación. Todos estos factores juegan papeles cruciales ya que pueden estimular, guiar o bloquear todo el proceso de adquisición del talento.
  • Ambientales: Pueden ser a nivel macroscópico, si hablamos del lugar donde se vive o el momento histórico o social en el que se encuentra o a un nivel microscópico que se refiere al tamaño de la familia, tipo de educación o nivel socioeconómico. El entorno social y familiar puede potenciar o dificultar el desarrollo del sujeto talentoso y la educación, tanto dentro como fuera de la escuela juega un papel crucial para estimular o dificultar el desarrollo del talento.

Un último factor que influye en los catalizadores y las habilidades naturales es el azar, principalmente actuando a través de la recombinación de genes paternos o la situación social en la que la persona vive.

Simplificación del desarrollo del talento

Una vez conocidos los entresijos de la gran virtud que es el talento, podemos ver con otros ojos a las personas talentosas. Sabemos que, aunque poseen habilidades naturales excepcionales gracias a la fortuna de poseer fantásticos genes, nada hubieran conseguido sin potenciar y desarrollar su naturaleza, sin el gran trabajo y dedicación que supone jugar con el azar apostando todo a una carta.  Pero, gracias a ello, el resto de los mortales podemos disfrutar de las grandes melodías de Bach, de las bellas pinturas de Van Gogh, del duende de Carmen Amaya y, por qué no, de la teoría de la relatividad de Einstein.

“L’artiste n’est rien sans le don, mais le don n’est rien sans travail”
Émile Zola.

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4 pensamientos en “De don a talento

  1. Muy interesante. Yo muchas veces pienso que al desarrollar una capacidad dejo de hacerlo con otras y que puede que me arrepienta en el futuro. Por otro lado dicen que “el que mucho abarca poco aprieta” y a todos nos gusta apretar. Yo hasta ahora sigo siendo aprendiz de todo y maestro de nada hasta que una disciplina me enamore como Dios manda (Tengo dotaciones para -casi- todo).

    Enhorabuena por el blog.

    • Lo primero de todo ¡muchas gracias!
      No te preocupes, las personas pueden desarrollar más de un talento y con cualquier edad, así que puedes conseguirlo si te lo propones. Desde Tiempostmodernos te animamos.

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